La pareja se gastó US$ 12 mil solo para que los perritos fuesen sus pajes y damas de honor en la ceremonia, ataviándolos con hermosos vestidos y consintiéndolos con almohadas personalizadas y pasteles especiales para perros, entre otros lujos.
Los Yorkshire contaban con su propia mesa, había piscinas para niños por el cálido clima, juguetes y cada perro tenía una cama con dosel en una zona “chill-out”.
En este sentido, la flamante novia expresó su felicidad por poder compartir ese bello momento con sus mascotas.
“Para mí era importante que los perros fueran incluidos en mi gran día y tenían todo lo que necesitaban” dijo.
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